CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN Y DE SAN FRUTOS, SEGOVIA


Conocida como "la Dama de las Catedrales", por su belleza y elegancia, así como su fuerza visual y dimensiones, la catedral de Segovia comenzó a construirse por orden de Carlos I sobre el antiguo convento de Santa Clara en 1525, pero no fue consagrada hasta 1768, siendo una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa.


Esta catedral funcionó como sustituta de la Vieja del siglo XII, situada frente al ALCÁZAR (enlace a nuestra publicación) y destruida en la Guerra de las Comunidades en 1520. Se trasladarían algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento como: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal; pero, también, esculturas, pinturas, rejería, la capilla de Los Cabrera o la portada de acceso al claustro.



En la construcción de la nueva Catedral se pueden distinguir tres campañas constructivas donde impera un gótico tardío, con rasgos arquitectónicos herrerianos y, en algunas capillas y obras del interior, ya aflora el barroco y neoclásico. La primera se extiende de 1525 a 1557 con los maestros de obra Juan Gil de Hontañón (también maestro de obras de la CATEDRAL DE SALAMANCA (enlace a nuestra publicación)), su hijo Rodrigo y García de Cubillas. La segunda campaña constructiva de 1578 a 1607 donde participaron maestros de obra como Rodrigo de Solar, Diego de Sisniega, Juan Pescador, entre otros. La tercera y última campaña constructiva (1607-1685) con Pedro de Brizuela o Francisco de Viadero.


En el exterior, orientada al oeste, se encuentra la fachada principal, conocida como PUERTA DEL PERDÓN o de Santa María, donde se encuentra una escultura de la Santísima Virgen de Juan Guas procedente de la antigua catedral. En el exterior se sitúa el ENLOSADO, un espacio pavimentado utilizado en la actualidad como escenario para albergar actividades culturales, y cercado por un muro en el que sobresalen pináculos, leones coronados o leones dispuestos con escudos.



As sur se abre la PUERTA DE SAN GEROTEO, nombrada en honor al primer obispo de la ciudad, cuya talla preside esta portada.

Mirando al norte, se encuentra la entrada habitual a la Catedral, la PUERTA DE SAN FRUTOS, construida en honor al patrón de la ciudad a principios del siglo XVII. Esta puerta está compuesta de dos cuerpos. Una imagen de San Frutos corona el nicho central del segundo cuerpo. En la parte inferior, los nichos diseñados para las estatuas de san Valentín y Santa Engracia, hermanos de san Frutos.

13/08/2003

Presenta planta de tres naves con capillas laterales. Un ábside semicircular en la cabecera con girola rodeada de siete capillas, diseño de Juan Gil de Hontañón, al que sucedería tras su muerte en 1577, su hijo Rodrigo Gil de Hontañón.





La grandiosidad y armonía en las dimensiones define los espacios interiores, con sus bellas VIDRIERAS que envuelven al visitante en un fascinante mundo de color. La Catedral posee uno de los conjuntos de vidrieras manieristas más logrado desde el punto de vista catequético de España con un total de 157 vitrales distribuidos en las naves, girola y presbiterio. Entre los maestros vidrieros sobresalen Pierres de Holanda, Pierres de Chivarri, Nicolás de Vergara, Nicolás de Holanda y Walter de Ronch.



La CAPILLA MAYOR es uno de los espacios más importantes de la Catedral al ser lugar de celebración de la eucaristía, en este caso, en las solemnidades.


Destaca la formidable bóveda de crucería, junto con el RETABLO MAYOR diseñado por el arquitecto de origen italiano Francisco de Sabatini. En el cuerpo inferior, una hornacina central muestra la talla de Nuestra Señora de la Paz, donada según la tradición por el rey Enrique IV a la antigua catedral. A ambos lados, dos grandes imágenes barrocas que representan a San Frutos, patrón de Segovia, y San Geroteo, primer obispo de la ciudad según la tradición cristiana. Sobre este cuerpo se dispone otro más pequeño en el que se sitúan dos imágenes de los santos segovianos San Valentín y Santa Engracia, hermanos de San Frutos, además del anagrama de la Virgen rodeado de nubes y cabezas de serafines, aludiendo a su asunción a los cielos. Fue financiado por Carlos III y realizado en los talleres del Palacio Real de Madrid. Una vez finalizado, fue necesario hacer varios viajes para trasladarlo a la Catedral. Para su construcción se utilizaron piedras procedentes de diversas canteras españolas y de Génova. La combinación de dicha variedad de materiales requirió de una enorme destreza por parte de los ejecutores.



La CÚPULA DEL CRUCERO fue la última parte construida del templo. Trece años antes se cerraban tramos de la girola con bóvedas de crucería, dando por finalizado el gran conjunto de cabecera y girola. El encargado de cerrar el crucero fue Francisco de Viadero siguiendo las trazas de Rodrigo Gil de Hontañón en las naves y el proyecto previo de cimborrio del maestro de obras Pedro de Brizuela, fechado en 1630, pero jugando con el nuevo estilo de la segunda mitad del siglo XVII, el barroco. El objetivo era sintonizar la armonía y la integración de la cúpula semiesférica tanto por dentro como por fuera, elevada en un tambor cilíndrico sobre pechinas. En las pechinas del interior se representan los cuatro Evangelistas, obra de Andrés de Monasterio.


El CORO proviene en su mayor parte de la catedral antigua. En la silla episcopal destaca el respaldo adornado con el escudo de armas de Juan Arias Dávila, obispo de Segovia entre los años 1461 y 1497 y que se encuentra presidiendo el conjunto del coro. Cuenta actualmente con un total de 116 sillas organizadas en dos niveles. Los entalladores Juan Gil y Jerónimo de Amberes fueron los encargados de colocar esta sillería en el año 1558 tras el traslado, además de labrar ocho sillas nuevas, altas y bajas. Es de estilo gótico con decoración geométrica en los respaldos y en los brazos destacan temas naturales.



De este coro es característico la inclusión de las sillas destinadas del rey Enrique IV y la reina Juana de Portugal, contiguas a la reja y una frente a la otra. En la parte superior de los altos baldaquinos que coronan estas, la silla del rey se decora con un león portando el estandarte de Castilla y León y pisando a un musulmán tirado a sus pies. Para la silla de la reina, un heraldo con las armas del reino de Portugal. En los respaldos, cuatro escudos con las armas de Castilla, en el caso de la silla del rey, y cuatro con las armas de Portugal para la silla de la reina. Todos ellos policromados.

Llegando al centro del coro encontramos el FACISTOL atribuido al entallador Juan Rodríguez, como consta en los libros de fábrica de la Catedral del 1516. En él, se colocaban los grandes cantorales, por duplicado, para el servicio principalmente de los canónigos que se situaban en las sillas bajas. En los fondos musicales del Archivo Capitular se guardan los libros de coro que se ubicaban en este facistol.


Completan el coro, dos suntuosos ÓRGANOS de casi los 19 metros de altura, que albergan, cada uno, alrededor de 2600 tubos, además de otros elementos que hacen posible su funcionamiento, como fuelles y tablones, formando un conjunto excepcional por su calidad estilística e histórica, además de ser considerados piezas fundamentales para entender la evolución de la música barroca española.



Una REJA barroca, forjada en Elgoibar (Guipúzcoa) y colocada en 1729, cierra el coro. Fue realizada por Antonio de Elorza quien provenía de una ilustre familia de rejeros a quienes se debe gran parte del resto de las rejas del templo.


La Capilla Mayor, con su consiguiente retablo, así como el coro, constituyen una de las partes más nobles de la Catedral de Segovia. Destaca, además, en este espacio, un PÚLPITO de mármol que posee imágenes a modo de relieves de los cuatro evangelistas y de la Inmaculada Concepción. Este púlpito barroco se erige sobre un pedestal donde, a su vez, se encuentran los florones del duque de Albuquerque. Procede del antiguo monasterio de San Francisco de la villa segoviana de Cuéllar, erigido por la Casa de la Cueva como panteón del Ducado de Alburquerque.


El retablo de mármol del TRASCORO consta de un cuerpo central, original del Palacio de Riofrío, con un nicho ocupado por una urna de plata cincelada por Sebastián de Paredes en 1633 que guarda las reliquias del patrón de Segovia, san Frutos. Corona este cuerpo central las esculturas de san Pedro, san Pablo y la Santísima Trinidad. A ambos lados se añadieron dos cuerpos, siguiendo el mismo diseño. En el cuerpo izquierdo, un nicho con la efigie de san Felipe y, en el derecho, de santa Isabel en recuerdo de los padres del rey Carlos III, Felipe V e Isabel de Farnesio. La capilla del trascoro se protege por una sencilla reja realizada por el segoviano Félix Egido, forjada en 1793.


En el interior podemos admirar 20 CAPILLAS, decoradas con importantes pinturas y esculturas, de las cuales mostramos algunos ejemplos notables.

Junto a la Puerta de San Frutos, por la que accedimos en esta visita, nos topamos con la CAPILLA DE LA PIEDAD, también conocida como capilla del Santo Entierro, fue fundada por Juan Rodríguez de Noreña, canónigo fabriquero de la propia catedral, quien encargó el retablo de la capilla a Juan de Juni.



Junto al retablo se conservan varios lienzos, destacando un cristo crucificado y el que representa la duda del apóstol Santo Tomás, atribuido a Alonso Sánchez Coello. Además, la reja que cierra el espacio perteneció a la capilla mayor de la primitiva catedral de Santa María, una obra notable en su conjunto, y destacable por lo primoroso de sus detalles.


Y al lado contrario de esa misma puerta, se abre la CAPILLA DE SAN ANTÓN, concedida a Antonio Idiáquez Manrique, obispo de Segovia, con destino a panteón familiar. Conserva un retablo barroco dedicado a san Antón, cuya imagen preside el conjunto, obra de Pedro Valle.



A la izquierda se puede contemplar uno de los más ostentosos sepulcros de la catedral, el del mencionado obispo segoviano fallecido en 1615, que constituye una singular muestra de la escultura funeraria barroca en Castilla de principios del siglo XVIII. Está formado por un elevado pedestal que se adorna de caras laterales con calaveras y, destaca sobre el basamento, la urna sepulcral con las armas del obispo y su figura orante, arrodillado sobre un almohadón.


Junto al retablo, llama la atención la CARROZA dorada de mediados del siglo XVIII con la CUSTODIA del Corpus Christi, obra realizara entre 1653 y 1657 por el platero Rafael González Sobera.



La CAPILLA DE SAN ILDEFONSO, situada, en la girola, está presidida por un retablo barroco clasicista del siglo XVIII. El relieve central representa a la Virgen María imponiendo, con ayuda de un ángel, la casulla a San Ildefonso como regalo por ser un gran defensor en sus obras de la virginidad de la Madre de Dios. El retablo fue realizado por Manuel Adeba Pacheco en madera estucada en blanco.


Situada a los pies de la catedral y junto a la mencionada puerta del Perdón, fue construida en 1531 la hermosa CAPILLA DE LA CONCEPCIÓN, con bóveda de crucería decorada por Juan del Río en 1622, con símbolos de la Inmaculada Concepción. El cabildo catedralicio la cedió en patronato en 1645 al capitán Pedro Fernández de Miñano y Contreras, gobernador de Cádiz, caballero de la Orden de Santiago, capitán de la flota de la Plata al servicio de Felipe IV de España, para destinarla a panteón familiar.


Destaca en ella una colección de obras del pintor flamenco y afincado en Sevilla Ignacio de Ries realizada en 1653, compuesta por la Coronación de la Virgen, Adoración de los Pastores, la Conversión de San Pablo, el Bautismo de Cristo, el Arrepentimiento de David, y el Árbol de la Vida.​


Este último considerada la obra más significativa del pintor sevillano gracias a su visual representación. Aparece la Muerte a punto de talar el árbol ayudada por un demonio tirando de una cuerda y en cuya copa un grupo de mujeres y hombres disfrutan de un banquete dónde se representan los siete pecados capitales. En la parte derecha, Cristo les previene de su inminente muerte tocando una esquila.




Además, preside la capilla un retablo de madera policromada, que alberga en su espacio centrar una imagen de María Santísima de la Limpia Concepción, encargada por el cabildo a Antonio de Herrera Barnuevo, escultor de Felipe IV, en 1621.


En la nave de la epístola, accedemos ahora a la CAPILLA DEL CRISTO YACENTE, cuyo retablo siglo XVII, presenta en el cuerpo central un lienzo del Descendimiento de Cristo. En el ático, se encuentra otro del Calvario (Cristo, la Virgen y San Juan) con la figura de María Magdalena al pie de la cruz.


Sobre el altar del retablo, hay una urna, ahora vacía, que en tiempo pasados albergaba la imagen del Cristo Yacente, hecha para ser contemplada de lado. Es una escultura barroca del siglo XVII, realizada por el lucense Gregorio Fernández y donada por el obispo Melchor de Moscoso y Sandoval. La talla se caracteriza por su dramatismo y naturalidad, con un cuerpo esbelto y muy detallado. La talla procesiona por las calles de Segovia el Viernes Santo por la feligresía de San Andrés "Camino al Sepulcro".


La capilla está cubierta por una bóveda estrellada, policromada en vivos colores. Las claves doradas están ornamentadas con motivos florales, con el anagrama de María en la clave central.


La siguiente es la CAPILLA DE SANTA BÁRBARA, donde nos llama la atención una PILA BAUTISMAL muy especial. Procede de la antigua catedral románica, es de estilo gótico hispanoflamenco y está realizada en alabastro en la segunda mitad del siglo XV. Se desconoce su autor, aunque su procedencia se relaciona con la llegada de Juan Guas a Segovia.


La pila está formada por un pedestal prismático de ocho lados sobre una basa octogonal de lados cóncavos. La parte principal o parte alta también es octogonal y forma arcos de medio punto esculpidos con relieves figurativos y vegetales. También aparece el escudo de Castilla y León rodeado de granadas, símbolo del lema de Enrique IV: “Agridulce es reinar”. Entre los relieves de los arcos se pueden ver leones, hojas de cardina rematadas con bellotas que sirven de alimento a un jabalí, una serpiente y un ratón. Estos animales hacen referencia a la afición de Enrique IV por la caza.


Seguimos la visita en la CAPILLA DE SANTIAGO APÓSTOL, concedida por el Cabildo de Segovia en 1575 a Francisco Gutiérrez de Cuéllar, contador mayor de Felipe II y comendador de la Orden de Santiago, y a su mujer Tomé Bernardo de Quirós, siendo la primera entregada a un civil. El retablo que preside la capilla es de estilo barroco, está dedicado al apóstol Santiago y es obra de Pedro de Bolduque en 1595, siendo el ejemplo más depurado de retablo bolduquiano, con una estructura clásica y una decoración influida por la obra de Gaspar Becerra. La policromía fue realizada por el pintor segoviano Alonso de Herrera, y el retrato del fundador contenido en el conjunto está atribuido a Alonso Sánchez Coello.


Al lado derecho del retablo hay una puerta con jambas de granito, de la que arranca una escalera compuesta de quince peldaños, también de granito, que baja a una cripta, también denominada en algunos documentos como “sacristía”. Se trata de la única pieza excavada en el subsuelo de la catedral, y ya debía estar terminada en 1604, y fue proyectada por Rodrigo del Solar.

En la bóveda, nervaduras y la embocadura de la capilla están decoradas con pintura al temple con motivos vegetales, grutescos y fitomórficos en colores predominantes carmín, verde y azul.


Dentro de la CAPILLA DEL CRISTO DEL CONSUELO se abre la puerta que da acceso al claustro y que procede de la antigua catedral románica. Su estilo es gótico flamígero, siendo pagada por Isabel la Católica y realizada por Juan Guas en 1483. Las esculturas ubicadas en el tímpano son obras de Sebastián Almonacid, colaborador en la ejecución del mausoleo de Fadrique de Portugal, y posiblemente en el Sepulcro del Doncel de la CATEDRAL DE SIGÜENZA (enlace a nuestra publicación.


La figura central es la Piedad o la Virgen en su Quinta Angustia, la cual está rodeada de ángeles que portan instrumentos de la Pasión. En las jambas tenemos representados a san Pedro, san Pablo, Santiago y san Juan Bautista. Por encima, el escudo de Castilla con el águila de san Juan y, coronando todo el conjunto, las figuras de san Bartolomé, san Juan, santo Tomás y san Andrés. Toda la portada presenta restos de policromía y está decorada con motivos vegetales, hojarascas y racimos de uvas, símbolo eucarístico. La reja que cierra la capilla fue creada por Fray Francisco de Salamanca en el año 1508 y antaño cerraban el coro de la antigua catedral.


En la capilla, llama nuestra atención, dos monumentos funerarios con dos esculturas de obispos en posición yacente. Pertenecen a Don Diego de Covarrubias y don Raimundo de Losana y datan de finales del siglo XVI y de principios del XVII, respectivamente. Ambos reposan sus cabezas sobre dos almohadas y visten alba, casulla y capa con cenefa exterior decorada. Sus manos están juntas en actitud orante. En un primer momento, estaban ubicados en el trascoro de la Catedral, pero más tarde fueron trasladados a su emplazamiento actual.




La portada, en el interior del claustro, aunque más sencilla, también ofrece una delicada decoración. En las jambas, se presenta la Anunciación, y en la arquivolta, la Visita de la Virgen a su prima Isabel, la Huida a Egipto, la Presentación del Niño en el Templo y el Nacimiento. En lo alto, aparece la Verónica mostrando la Santa Faz. Todo está blanqueado, a excepción de rostros y manos.


El CLAUSTRO fue trasladado piedra a piedra desde la antigua catedral de Santa María, destruida durante la Guerra de las Comunidades, y constituye la única parte del antiguo templo que ha llegado a nuestros días. Fue mandado reconstruir por el que fuera obispo de Segovia Juan Arias Dávila hacia el 1465. El encargado de dirigir este importante proyecto fue Juan Guas, arquitecto de origen bretón, caracterizado por introducir en sus obras el estilo gótico-flamígero.




Es de planta cuadrada y los cinco tramos de cada galería están cubiertos con bóvedas de crucería simple, excepto en los ángulos y panda meridional que lo hacen con bóvedas más complejas de influencia germánica. Todas las claves se decoran con florones, salvo las del ala oriental y en cada tramo se abre una ventana que ocupa todo el ancho entre pilar y pilar.


El claustro da acceso a la Capilla de los Cabrera; la Sala Capitular; la Sala de Santa Catalina, dedicada a la exposición de ornamentos litúrgicos, reliquias, tapices y la tumba del Infante Don Pedro, hijo de Enrique II; la Sala de Tapices y Ornamentos Litúrgicos y a la Sala de Pintura.


La SALA CAPITULAR fue construida bajo las órdenes de García Cubillas a mediados del siglo XVI. De una suntuosidad inédita, destaca por su artesonado dorado con el primer oro traído de América.




Al fondo de la sala, bajo un dosel, se sitúa la imagen de un Cristo crucificado, atribuido al escultor Juan de Solís, 1577-1623, discípulo de Juan Martínez Montañés. Debajo de esta imagen, que procede de la Capilla de la Concepción, se encuentra el sitial del obispo del siglo XVI.


Las paredes de esta sala están cubiertas con una serie de TAPICES tejidos por Geeraert Peemans en Buselas, en el siglo XVII. En ellos se narra la historia de Zenobia, reina de Palmira y el emperador Aureliano.






La SALA DE TAPICES Y ORNAMENTOS LITÚRGICOS, no accesible a personas con movilidad reducida, está situada sobre la sala Capitular y fue construida a mediados del s. XVI bajo la dirección del maestro de cantería, García de Cubillas, quien diseñó estas dos salas -sala Capitular y la antigua librería- unidas a través de una escalera de gran tamaño, terminada en 1555.




En los muros de esta sala de exposición se observa la serie de tapices «LOS PLANETAS» tejida durante el s.XVI en Bruselas. En dos grandes vitrinas se exponen los ternos -conjunto de indumentaria litúrgica destinada a la celebración de solemnes ceremonias- pertenecientes a los obispos segovianos, Arias Dávila y Fadrique de Portugal, realizados entre los s. XV y XVI.


El jueves 20 de diciembre del 2018 se inauguró la sala de exposiciones más importante de la Catedral, que es el proyecto de mayor envergadura realizado por el Cabildo en los últimos tiempos. La SALA DE PINTURA es un espacio que ve la luz tras un largo recorrido que comenzó en 1995, cuando una gran intervención liberó para uso museístico la cimentación dispuesta en 1525 para asentar el claustro. Esta sala cuenta con un total de 405 m2 donde se exponen cuarenta y dos obras pictóricas flamencas y castellanas de alto valor artístico y religioso. La mayoría de ellas han sido sometidas a un proceso de restauración y, entre las obras destacan: La Fuente de la Gracia, copia de la original del taller de Jan van Eyck; La Duda de Santo Tomás, de Alonso Sánchez Coello; la Virgen con el Niño de Luis de Morales; el Tríptico del Descendimiento de Ambrosius Benson, obra central de la exposición, antes ubicado en la iglesia de San Miguel; o La Misa de San Gregorio, pintada en 1499 por Pedro Berruguete. Aquí nos cuenta un milagro relacionado con la conversión del pan y el vino eucarísticos en el cuerpo y la sangre de Cristo.


Ante la incredulidad de uno de los asistentes a la misa, Jesucristo se aparece sobre el altar. Su sangre fluye hacia el cáliz por dos de sus heridas. Tras él se muestran los instrumentos de la Pasión a modo de retablo. A la derecha se distinguen la cruz, la corona de espinas, la lanza y las disciplinas de la flagelación. Quien eleva la Sagrada Forma es el pontífice Gregorio I, aunque Berruguete trasladó la escena desde el siglo VI hasta su propia época. En la tabla hay dos referencias a la dignidad papal: sobre el arco del fondo, entre las dos sílabas de la palabra “tenplum” (sic), las llaves de san Pedro; sobre la mano del personaje arrodillado a la derecha del papa, la tiara. Otro objeto nos recuerda que el canto gregoriano debe su nombre a este papa.




Por último, mencionar que LA TORRE compone otras de las partes fundamentales del templo, destacando por su gran belleza y esbeltez.

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://www.turismodesegovia.com/es/monumentos/edificios-religiosos/iglesias/14-catedral

https://catedralsegovia.es/historia/

https://catedralsegovia.es/estructura-del-templo/

https://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Segovia

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4 comentarios:

  1. Todavía me quedan catedrales por ver y esta es una de ellas, la he visto un poquito por fuera y tengo que verla por dentro. Gracias por tus fotografías que me han gustado mucho. Besos.

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    1. Teresa, hace muy poco estuve viendo las que todavía nos faltaban a nosotros, pues pensaba que nos quedaban menos de las que en realidad son. Me sorprendió! Pero espero ir reduciendo el número poco a poco. Un abrazo!

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  2. Si algún día volvéis por Cáceres, en Coria hay otra catedral, no sé si la conocéis, yo vivo cerca. A mí todavía me quedan muchas para ver. Abrazos Mónica y compañía.

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    1. No la conocemos, pues en el último viaje que hicimos a Extremadura, no tuvimos tiempo para ir a Coria. Nos quedó para otra ocasión! Un abrazo Teresa!

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