COLEGIATA DE SANTA MARÍA LA MAYOR, TORO


La inspiración de esta colegiata es la Catedral de Zamora, que también influyó en el diseño de otras construcciones.
Comenzó a construirse en el siglo XII, bajo el amparo de los reyes de León, siendo una de las construcciones más características del románico en su fase de transición.

 El cimborrio de esta colegiata se enmarca dentro de un grupo conocido como grupo de cimborrios leoneses formado, además, por los de las catedrales de Zamora, Plasencia y la Vieja de Salamanca. El templo de Toro fue el tercero en continuidad de esta ingeniosa corriente de gusto bizantino. 


Probablemente, el solar donde se asienta estuviese ocupado por otro templo anterior, de estilo prerrománico en tiempos de las primeras repoblaciones.

La Colegiata de Toro se llevó a cabo desde el último tercio del siglo XII (alrededor de 1170) hasta bien entrado el XIII, en su estructura básica, aunque hay que señalar que la portada occidental, no se terminó hasta finales del siglo XIII, e incluso en algunas partes se seguían trabajando en el XIV.

Como consecuencia del largo periodo de tiempo que duraron las obras, pueden apreciarse diferentes maneras de encauzar la construcción.

El primer maestro empleó como material la piedra caliza, y fue el creador de la magnífica cabecera y las portadas laterales, usando una expresión románica evolucionada y refinada.
El segundo maestro finalizó la construcción y cubrió el templo, empleando recursos arcaizantes utilizando piedra arenisca de color más rojizo.


La cabecera la forman tres ábsides
escalonados y semicirculares, siendo el central el más decorado con arquerías y vanos ornamentados, conteniendo una gran colección de rosetones, pero sin duda, la cúpula es el elemento arquitectónico más excepcional.




La planta es afín a la de la catedral de Zamora, presentando planta de cruz latina mediante tres naves de tres tramos, algo más corta que la catedral zamorana que tiene cuatro tramos. El transepto es ligeramente destacado en planta y tiene la misma anchura que la nave central, convirtiendo el crucero en un cuadrado
perfecto, sobre el que se coloca el magnífico cimborrio.

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Leyenda de la imagen
1.- Pórtico norte
2.- La Virgen preñada
3.- San Gabriel
4,- Santiago el Mayor
5.- San Juan Evangelista
6.- Transepto norte y retablo de Juan de Ávila
7.- Crucero y cúpula
8.- Altar Mayor y presbiterio
9.- Transepto sur y coro
10.- Sacristía y museo catedralicio
11.- Ventana gótica ciega con decorado
12.- Torre
13.- Pórtico de la Majestad
14.- Capilla de Santo Tomás
15.-Pórtico sur


Continua la nave central con cuatro soberbias columnas, situadas enfrente de la Puerta de la majestad, igualmente con policromía, que se presentan como: la Virgen Embarazada, frente a ella San Gabriel, que a su izquierda muestra a San Juan Evangelista, y frente a este Santiago con indumentaria  de peregrino.

Virgen de la Esperanza.

Arcngel San Gabriel,(Anunciacion)

San Juan Evangelista

Santiago Peregrino.

La puerta sur o del mediodía, conocida como del Espolón,tiene un arco ligeramente apuntado (muestra del románico de transición)  Tiene claras reminiscencias a las construcciones del Císter, atribuida al primer maestro.Sobre la portada un óculo permite la iluminación del interior del templo. Adosada al extremo de la nave del transepto, encontramos el muro de la sacristía.





Está compuesta por un arco con cuatro arquivoltas baquetonada adornadas con sencillos motivos geométricos y vegetales,y los capiteles se decoran con forma de palmetas.

La portada septentrional o norte,se abre a la altura del segundo tramo de la nave, en lugar del transepto como suele ser habitual, y sirve en la actualidad de entrada al templo,posee un guardapolvo y sobre él, una ventana formada por un arco de medio punto con doble arquivolta que apoya sobre columnas. Los capiteles se adornan con decoración vegetal y rostros humanos, mientras que las arquivoltas llevan adornos de bolas con una distribución muy elaborada.

 A su izquierda mirandola de frente, encontramos un óculo o rosetón de los muchos que tiene la colegiata y vajo este óculo unos contrafuertes de carácter decorativo.


En el siglo XVIII se añade la espadaña que podemos ver en esta fachada por encima de la portada.

Y se talla el escudo de la Colegiata que podemos contemplar por debajo del muro: un jarrón de azucenas.
  Aún podemos ver las ménsulas donde apoyaba la techumbre del pórtico desaparecido.
 

Está constituida por tres arquivoltas de arco de medio punto y tres
tríos de columnas germinadas en las jambas.
  La primera arquivolta la forman catorce ángeles turiferarios (portadores de incienso), llevan túnicas y sus cabezas están ungidas. Miran hacia el lugar donde se encuentra la clave central del arco, pues en ella encontramos a Cristo Salvador que en posición frontal bendice a los que se acercan al templo.
La segunda arquivolta se satisface a base de decoración de tipo vegetal y aderezada con alcachofas. 
En la tercera moldura encontramos en la clave central, nuevamente a Cristo como Juez. Sentado porta el libro en una de sus manos mientras que con la otra bendicea quienes aceden al templo, a ambos lados San Juan y la Virgen María. En el resto de la arquivolta los veinticuatro ancianos del Apocalipsis con coronas e instrumentos musicales. 

En el intradós del arco polibulado encontramos una serie de angelitos, algunos de ellos con cartelas.

Temática vegetal y aves. Fustes y basas, productos de una restauración  en 1932
Centauros hostigados por lanceros a caballo (lucha entre el bien y el mal)

Discretamente se aprecia la parte frontal del arco, con hojas pentafolias
 con las puntas enroscadas,
 que se apoyan sobre jambas lisas.



La portada oeste, es la puerta de la Majestad, con acceso a través del interior del templo. 


En su origen seria la portada principal del oratorio, donde se combinan las otras dos portadas, norte y sur, con veintidós peldaños, (aunque hoy solo se observa uno) y asi visualizar en perspectiva la grandiosidad de la iglesia.



 En el siglo XIV se construye un habitáculo de planta rectangular que se aprovecharía para la capilla de Santo Tomé, que se convertiría en parroquia y esta portada pasaría a ser el retablo de la nueva congregación, lo que ha servido para preservar de los agentes atmosféricos la extraordinaria portada.
CAPILLA DE SANTO TOMÉ

 Aunque así disipara la función para la que fue concebida, que no era otra que la de enaltecer al Señor, admirandola desde abajo de los veintidós escalones,construidos para alcanzar la morada de Jesucristo.
Como compensación llegaría a nosotros con su policromía original, siendo el único caso conservado en el mundo de un pórtico del s. XIII. 

 La portada de la majestad está proyectada en estilo románico, en días de Fernando III pero terminada en el gótico por dos maestros formados en  León en tiempos de Sancho IV cuyo mentor; el franciscano Juan Gil de Zamora, idearía sus densos y originales programas  iconográficos en  tres capítulos.



El primero está dedicado en consonancia con  la devoción mariana del siglo XIII en la exaltación de la virgen en su paso por la tierra, su muerte, asunción y coronación en el cielo.


Asunción de Maria,rodeada de los apóstoles y ángeles,segun los
Coronación de la Virgen por Jesucristo simbolizado por los pies descalzos con llagas;
 Rodeado de dos ángeles turiferarios y sobre ellos, dos ángeles con los incensarios,
 transmitiendo la idea de alabanza.

 Se manifiesta esta, en el parteluz que representa la figura de María, en majestad, sobre una columna apoyada en la tierra y coronada por un chapitel en forma de ciudad (la Jerusalén celeste). En la mano derecha sostiene al  Niño y en la izquierda una alcachofa, símbolo de la iglesia en el medievo. Aludiendo el conjunto la unión por medio de la virgen de la tierra y el cielo.


El segundo en el tímpano, una representación selectiva de la iglesia celestial se sucede en las arquivoltas: ángeles con incensarios o velas, apóstoles coronados con sus atributos, santos mártires barones, con los atributos de la pasión, santos  obispos y abades, santas mártires y vírgenes savias y necias,



...y dieciocho Ancianos Músicos del Apocalipsis, con un variado e interesante repertorio de instrumentos.




El tercero versa sobre el juicio final y demás desenlaces. Ocupa la última arquivolta, donde las figuras se exponen en posición radial para facilitar la comprensión de los distintos pasajes.


En el centro un Cristo Juez humanizado por el espíritu risueño del gótico; a su vez ángeles con los instrumentos de la Pasión, La virgen y San Juan en actitudes interceptoras, la resurrección de los muertos ,asexuados, y en hílelas divergentes, bienaventurados y excomulgados camino del cielo y del infierno.


Camino del Cielo .

Ángeles llamando al juicio

Los cadáveres salen de sus urnas ordenadamente.


Ángel recogiendo las almas, dispuestas para San pedro

Los bienaventurados ( influencias del arte islámico)

El purgatorio. (Primer símbolo en el arte español).
 
Camino del infierno.

Ángel con trompeta llamando a los muertos

Los muertos salen de las sepulturas caóticamente

Los muertos salen cargando sus pecados.

Cantero(piqueta) y arquitecto(compas) castigo a de la masonería

Almas colgadas por sus pecados


Caldero ardiendo donde rematan las almas de los pecadores

El lenguaje catequético es brutal,en el se expresan los tormentos  que contrastan
 con la dicha de los elegidos, acogidos amablemente por el padre eterno, en el jardín del paraíso que se distingue de la representación del purgatorio como lugar físico,
Por fortuna se conserva gran parte de la policromía original, gracias a quedar incorporada a la capilla de Santo Tomé que la protegería, concebida como complemento natural a la escultura, que se debe al pintor Domingo  Pérez, que dejo constancia de su labor en el dintel donde se dice, mayordomo del rey Sancho IV.






La puerta se asienta sobre columnas puramente románicas donde todos sus capiteles son historiados, con escenas de la vida del Mesías,




 y llama la atención uno  aludiendo a las disputas de las dos órdenes mendicantes de frailes franciscanos y dominicos, con un burro al que uno tira desde el rabo y el otro desde la cabeza.


 Sobre estas columnas aparecen varias figuras bíblicas, representando a los reyes de la descendería Jesús; a la derecha el Rey David, y dos de los profetas mayores, Jeremías y  Ezequiel a los que acompaña el arcángel Gabriel, el mensajero celestial. Frente a ellos, el Rey Salomón, a continuación de este, los otros dos, de los cuatro profetas mayores, Daniel e Isaías acompañados por un arcángel no identificado.



Rey David

Jeremías

Ezequiel

Arcángel Gabriel

Rey Salomón

Daniel

Isaías

Arcángel no identificado.

Antes de franquear el santuario, dos ángeles custodios, nos anuncian con trompetas uno de ellos, el otro deteriorado el avance al refugio divino.



Al lado izquierdo de esta puerta, se emplaza la subida a la torre de las campanas, desde donde se aprecian unas magníficas vistas de la ciudad de Toro y la Vega del Duero. Un recorrido de 138 escalones, regulado con un semáforo, para evitar atascos, que nos pasean hasta las tres salas de exposición de este espacio museístico. 


 El primer piso será el "Centro de interpretación de la construcción" (situado en la antigua casa del campanero). En él se explicarán la planimetría, herramientas y oficios que intervinieron en la edificación, además de las marcas de cantero, y se podrá contemplar un vídeo explicativo. 



 El segundo piso, con el nombre de "Sala del reloj", incluirá el conocimiento de la maquinaria y unas magníficas vistas del cimborrio de la Colegiata.


   



Por último, el tercer piso, "Cuerpo de campanas", posibilitará ver de cerca las 11 campanas del templo.
  




La escena que nos presenta está llena de sosiego. La virgen le está ofreciendo una pera al niño Jesús en presencia de san José que está girando la cabeza interrumpiendo su lectura, aunque hay quien comenta que es fray Diego de Deza) que quiso inmortalizarse en la escena. La figura que cobra mayor protagonismo, sentada en primer plano, haciendo una pausa en la lectura de un libro, ha sido identificada como Santa Catalina de Alejandría (por la iconografía de la corona y la espada), pero sus rasgos faciales parecen corresponder a los retratos de Isabel la Católica, en cuyo caso sería la representación de la mecenas de la obra, aunque no todo el mundo está de acuerdo con dicha atribución. De pie esta  María Magdalena; identificable por el tarro de perfume.




 ...un "Calvario de marfil y carey" del siglo XVII, único en España,
destaca por sus treces pequeños medallones labrados que representan en el centro La Piedad, y los que hay a su alrededor: La Santa Cena, Oración en el Monte de los Olivos, el beso de Judas, Jesús ante Pilatos, la Flagelación, la Coronación, el Ecce Homo, Camino del Calvario, la tercera caída de Jesús, la Verónica, la desnudez de cristo y la Crucifixión. A los pies de la cruz encontramos las imágenes de San Juan y la Virgen María. El trabajo de marfil se atribuye al italiano Claudio Brassonet o Beissonat. El carey es un tipo de madera muy apreciado en ebanistería.








 ...y una custodia de plata de 1538, obra de Juan Gago Díez, que estuvo en Londres hasta 2005,​ así como una colección de orfebrería religiosa.



Asimismo, en la Sacristía de la Colegiata se conserva también como señal, la cabeza ósea de San Valentín, patrón de los enamorados,  porque en el tiempo del emperador Aureliano, en plenas persecuciones, casaba a los jóvenes romanos en secreto. Estas reliquias se guardan en el templo desde siglo XVI, que  llegó a la Colegiata en 1545 gracias a Diego Enríquez, capellán del Emperador Carlos V, a quien el nuncio de Paulo III, concedió el 26 de abril de 1545 entrega licencia para depositarla en la Colegiata de Santa María la Mayor. Cuentan con documentos que atestiguan su autenticidad, como una licencia depositaria y una indulgencia plenaria otorgada por Inocencio XI en 1682.

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Otros detalles como parte de la sillería del coro del siglo XVII, son dignos de mención.






En el hastial sur de la nave del transepto se halla el órgano barroco, obra realizada en Salamanca en 1711, por Manuel de la Viña en su parte mecánica, mientras que la caja es obra de Manuel López de Ribera, Francisco Rico y Santiago Rico.

  

A ambos lados de la Capilla mayor se hallan diversos sepulcros murales pertenecientes a la familia Fonseca, labrados hacia 1500 en piedra arenisca y en estilo hispano-flamenco.





El primero a nuestra izquierda corresponde a María de Ulloa. En su nicho están representadas las figuras alegóricas de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.



Y en el frente, el apóstol San Pedro y San Pedro de Verona, la Piedad, y Santa Ana, la Virgen y el Niño.



El segundo pertenece a su esposo Juan Rodríguez de Fonseca. En su nicho están labradas cuatro figuras femeninas sosteniendo escudos y representando alegóricamente las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.


 En el frente se suceden las figuras de San Bernardino de Siena, San Juan Bautista, San Gregorio Magno celebrando la misa, San Antón y San Antonio de Padua.


El primero a nuestra derecha corresponde a Pedro de Fonseca y María Manuel, su esposa. En el frente van labradas las escenas de Pentecostés y la Epifanía.




Finalmente, el segundo sepulcro pertenece a Diego de Fonseca, que fue obispo de Coria en 1486.


La colegiata de Toro se halla el Sepulcro de Alfonso Fernández Palomino (†1402) acaudalado caballero toresano, fundador de un hospital-albergue y bienhechor de esta Iglesia. La autoría se atribuye a Miguel García.




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