En el pequeño pueblo de Bretún se entrelazan la paleontología y la arquitectura tradicional de las Tierras Altas de Soria. Y así, a las puertas de la población, prácticamente pegado a la carretera y justo al otro lado del barranco de la Fuente Mingo, nos encontramos con el YACIMIENTO DE LA MATECASA, otro de esos pequeños tesoros paleontológicos que fuimos descubriendo durante nuestra jornada dedicada, casi por completo, a seguir las huellas de los dinosaurios por estas tierras.
Pero antes incluso de divisar las icnitas, alguien mucho más grande salió a nuestro encuentro. Junto al yacimiento, una reproducción de un Triceratops nos dio la bienvenida. La imagen resulta cuanto menos sorprendente: la carretera, el paisaje serrano, el pequeño pueblo de Bretún y aquel enorme animal, con su imponente cabeza y aspecto amenazador, que parece haberse equivocado de época.
Y quizá sea precisamente esa la magia de la RUTA DE LAS ICNITAS de Soria: convertir un tranquilo recorrido
por estos paisajes en un viaje hacia un tiempo remoto, cuando los dinosaurios
eran los auténticos dueños de estos caminos.
Porque estas huellas ya no son solamente marcas sobre una roca. Son la
memoria de unos pasos que quedaron grabados hace millones de años y que, de
alguna manera, todavía siguen caminando con nosotros.
Según explica el panel informativo, la gran mayoría de las icnitas conservadas en este yacimiento fueron producidas por dinosaurios terópodos, carnívoros de mediana y gran envergadura. Sus pisadas muestran dedos fuertes, alargados y afilados, en los que en algunos casos todavía pueden distinguirse las marcas de sus poderosas garras.
Y mientras contemplamos esas huellas, resulta inevitable volver la mirada
hacia nuestro enorme acompañante. El Triceratops, aunque no fue
quien dejó estas pisadas, representa a la perfección la imagen que todos
tenemos de aquellos gigantes que dominaron la Tierra. Su característica más
llamativa era su enorme cabeza, coronada por tres cuernos y protegida por un
gran volante óseo, unas dimensiones que la convertían en una de las cabezas
proporcionalmente más grandes conocidas entre los animales terrestres.
Y lo mejor de todo es que nuestra aventura entre dinosaurios todavía no había terminado. La Matecasa era tan solo la primera parada de nuestro recorrido por Bretún, porque en este pequeño pueblo y en sus alrededores aún nos aguardaban varios lugares donde el pasado había vuelto a dejar sus huellas. Nuevos yacimientos, nuevas pisadas y, quién sabe, quizá algún que otro gigante dispuesto a salirnos de nuevo al encuentro. Porque en Bretún, cuando crees que ya has encontrado todas las huellas… siempre queda alguna más por descubrir.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
http://www.rutadelasicnitas.com/yacimientos-tierras-altas-soria/la-matecasa
https://www.terranostrum.es/turismo/ruta-oeste-de-las-icnitas-de-dinosaurios
https://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/GuiaLugaresArqueologicos/soria/11soria/index.html
https://valdelavilla.es/ruta-de-las-icnitas/
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