FUENTESALVO: EL PRIMER PASO DE UN GRAN DÍA ENTRE DINOSAURIOS
Aquella mañana habíamos salido temprano de GARRAY, con un propósito muy concreto: recorrer las Tierras Altas de Soria en busca de sus tesoros más antiguos y visitar tantos yacimientos de icnitas como nos fuera posible ¡El día prometía ser largo… y también prehistórico!
Después de avanzar por las carreteras de la comarca, llegamos a las
proximidades de Villar del Río y, casi sin esperarlo, nos encontramos con
nuestro primer destino: el Yacimiento de Fuentesalvo. Y lo mejor es que no hubo
que desviarse demasiado: el yacimiento se encuentra al pie de la carretera,
donde además encontramos una zona habilitada para aparcar.
Para nosotros, que viajamos en silla de ruedas, había otra agradable
sorpresa: la visita es completamente accesible. Desde la zona de aparcamiento
parte una pasarela de madera que conduce cómodamente hasta el mirador, sin
necesidad de enfrentarse a caminos complicados. Y mientras avanzábamos por la
pasarela, resultaba inevitable pensar que, bajo aquel paisaje aparentemente
tranquilo, se escondía una historia de hace aproximadamente 145 millones de
años. Aquel territorio era muy diferente y por él caminaban dinosaurios que,
sin saberlo, estaban dejando para nosotros las pistas de su existencia.
Al llegar al mirador, las huellas aparecen ante nosotros sobre la
superficie de la roca. Desde allí pueden contemplarse perfectamente los rastros
y, junto a ellos, encontramos los paneles interpretativos, que ayudan a
comprender qué estamos viendo y cómo se formó este extraordinario yacimiento.
¡Imaginemos por un instante aquel escenario! El terreno húmedo, quizá
después de una lluvia o junto a alguna zona encharcada, y sobre él una sucesión
de pisadas que, una tras otra, quedaron marcadas en el barro. Después llegó el
tiempo, muchísimo tiempo, y aquel barro terminó convirtiéndose en roca. Los
dinosaurios desaparecieron, pero sus pasos quedaron allí, esperando
pacientemente a que alguien volviera a encontrarlos.
Entre las huellas que podemos observar destaca un rastro formado por seis pisadas consecutivas. Pero lo verdaderamente interesante aparece cuando dejamos de contemplarlas de forma aislada y observamos la disposición de los diferentes rastros.
Los investigadores han identificado aquí huellas de Iguanodontipus oncalensis,
producidas por dinosaurios ornitópodos
de tamaño medio. Y la disposición de las icnitas permite imaginar que un grupo
de al menos catorce dinosaurios avanzaba por aquel antiguo terreno, siguiendo
prácticamente la misma dirección.
Quizá avanzaban en grupo por aquel paisaje prehistórico, dejando tras de
sí las marcas de sus pisadas sobre el terreno húmedo. No sabemos exactamente
qué ocurrió aquel día del Jurásico, pero aquellas huellas han conseguido
sobrevivir hasta nuestros días para contárnoslo. Y allí estábamos nosotros, 145
millones de años después, siguiendo sus pasos desde una pasarela de madera.
Para ser el primero, Fuentesalvo había cumplido perfectamente su
cometido: sorprendernos y, sobre todo, despertar nuestras ganas de continuar
descubriendo la RUTA DE LAS ICNITAS. Todavía nos esperaban muchos kilómetros, muchos yacimientos y muchísimas
más huellas que seguir.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
http://www.rutadelasicnitas.com/yacimientos-tierras-altas-soria/fuentesalvo
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