MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA, BURGOS

Hacía unos 25 años o quizá alguno más —que se dice pronto— que nos adentramos por primera vez el Sitio Arqueológico de Atapuerca (la Piedra Roseta de la Evolución Humana), declarado Patrimonio de la Humanidad, como consecuencia de los excepcionales hallazgos arqueológicos y paleontológicos: entre los cuales destacan los testimonios fósiles de cinco especies distintas de homínidosHomo erectus, Homo antecessorHomo heidelbergensisHomo neanderthalensis y Homo sapiens.

Por aquel entonces, la experiencia se completaba visitando un pequeño y modesto espacio expositivo en Ibeas de Juarros, que ya nos permitió asomarnos a aquel fascinante mundo de fósiles, herramientas y antepasados remotos.

Homo habilis

Guardamos aquellas imágenes con un cariño enorme colocadas con cuidado en las hojas de un álbum familiar, de papel de los de antes, con sus esquineras de pegamento y el tacto del carrete revelado, pero que todavía tienen la maravillosa capacidad de transportarnos de nuevo a aquel momento.

Tras esa primera semilla, la visita al nuevo Museo de la Evolución Humana (MEH) en pleno centro de Burgos no era solo una recomendación: era una deuda pendiente con nuestro propio diario de viajes.

Si entonces habíamos conocido el lugar donde se escribía una parte fundamental de nuestra prehistoria, ahora teníamos delante el magnífico edificio que se ha convertido en la gran ventana desde la que comprenderla.

Así, este nuevo museo nació precisamente para poner en valor los extraordinarios descubrimientos realizados en Sierra de Atapuerca  y para acercar al visitante uno de los relatos más apasionantes que existen: la historia de nosotros mismos.

Australopithecus afarensis.

Sus cerca de 9.000 metros cuadrados de exposición permiten recorrer millones de años de evolución, desde nuestros más remotos antepasados hasta la aparición del Homo sapiens, esa especie tan inteligente que ha sido capaz de descifrar el genoma humano, llegar a la Luna… y discutir acaloradamente en las redes sociales por casi cualquier cosa. Pero antes de llegar hasta nosotros, el camino fue largo. Muy largo.

Si algo nos fascinó en el recorrido fue la maestría con la que el museo nos confronta cara a cara con la historia. Nos llamaron especialmente la atención las hiperrealistas reproducciones a tamaño real de las distintas especies de la cadena evolutiva. Avanzar entre sus reproducciones permite poner rostro a aquellos antepasados que normalmente conocemos únicamente a través de cráneos, mandíbulas o pequeños fragmentos de hueso.

Australopithecus africanus

Paranthropus boisei

Homo georgicus

Homo ergaster

Ver la mirada fijada en el horizonte del Homo antecessor, la corpulencia de Miguelón (Homo heidelbergensis) o la estructura de los Homo neanderthalensis  y del Homo sapiens impresiona de una forma casi visceral.

Homo antecessor

Homo heidelbergensis

Homo neanderthalensis

Las vitrinas con los restos fósiles originales y las réplicas exactas de los cráneos —con el del Homo sapiens como reflejo final de lo que somos— cierran el círculo de manera brillante.

Otro de los espacios que llamó nuestra atención fue la reproducción del HMS Beagle, el famoso barco en el que Charles Darwin emprendió, siendo todavía un joven naturalista, aquel viaje alrededor del mundo que cambiaría para siempre nuestra forma de entender la vida.

Resulta curioso pensar que, desde un pequeño camarote de un barco que navegaba por los océanos del planeta, comenzó a tomar forma una teoría que explicaría algo tan extraordinario como que todos los seres vivos estamos unidos por una larga historia de cambios, adaptaciones y transformaciones. La evolución dejaba de ser una idea abstracta para convertirse en un inmenso árbol genealógico del que nosotros también formamos parte.

Aquella excursión de hace más de 25 años que empezó entre la tierra de Ibeas de Juarros ha encontrado hoy su encuadre perfecto y, aunque nuestras fotografías de la visita fueran pocas, nos llevábamos algo mucho más difícil de guardar en una cámara: la certeza de formar parte de una historia inmensa. Si pasáis por Burgos, no lo dudéis: el MEH no es solo un museo, es el espejo definitivo donde asomarnos para entender de dónde venimos.

Homo rhodesiensis

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://museoevolucionhumana.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_arqueol%C3%B3gico_de_Atapuerca

https://www.atapuerca.org/es/atapuerca/Yacimientos-de-Atapuerca

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IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL, VALCABADO DEL PÁRAMO

UN CIELO DE MADERA SOBRE NUESTRAS CABEZAS

En una de nuestras escapadas por la provincia, decidimos seguir la pista de un secreto guardado a voces: los maravillosos ARTESONADOS MUDÉJARES que custodian con celo los muros de iglesias, palacios o antiguos edificios de la zona, y que ya habíamos tenido el privilegio de contemplar alguno de ellos en rutas pasadas, dejándonos una huella imborrable de asombro y devoción por la madera trabajada. Así que, cuando supimos que en el pequeño pueblo leonés de Valcabado del Páramo se escondía uno de los más singulares de esta parte de España, no necesitamos muchos más argumentos para poner rumbo hacia allí.

Exteriormente, el templo no permite imaginar del todo la sorpresa que aguarda en su interior. La iglesia, dedicada a Santiago Apóstol, tiene su origen en el siglo XVI y conserva ese aspecto sobrio y rotundo propio de muchas iglesias rurales castellano-leonesas.

Pero basta cruzar la puerta para comprender que aquí conviene hacer algo que normalmente no solemos hacer al entrar en una iglesia: mirar inmediatamente hacia arriba.

Aunque también merece la pena detenerse unos instantes en el resto del templo, pues además de una hermosa pila bautismal de origen románico, que testimonia la existencia de un templo anterior en el mismo emplazamiento. Un Cristo gótico del siglo XIII traído de uno de los antiguos monasterios que hubo en la localidad, acompañan el recorrido visual por la nave. Señalar, que en el año 2016, fue robada del templo, entre otras cosas, una virgen románica del siglo XII.


También se conservan varios retablos, así en los laterales aparecen diferentes composiciones de carácter religioso que, entre imágenes y columnas, aportan color y riqueza ornamental a los muros. Son esos rincones que invitan a acercarse despacio, a descubrir sus tallas y a fijarse en los pequeños detalles que tantas veces pasan inadvertidos cuando uno tiene prisa.

Al fondo se alza el retablo mayor, de carácter barroco y dedicado al titular del templo, Santiago Apóstol. Su presencia preside el presbiterio y concentra inevitablemente la mirada hacia el altar, estableciendo un hermoso contraste con la sobriedad de los muros y, sobre todo, con la extraordinaria arquitectura de madera que cubre el espacio.

Porque la verdadera magia ocurre al levantar la vista. Sobre nuestras cabezas no hay una bóveda fría de piedra, sino un universo de madera entrelazada con una precisión poética. Levantar la mirada hacia el artesonado de la nave es entrar en un mundo de geometrías, estrellas, lazos y piezas de madera ensambladas con una precisión que resulta difícil de comprender incluso varios siglos después de su construcción.

La magnífica armadura que cubre la nave es una obra de carpintería mudéjar-renacentista, fechada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, y constituye uno de los ejemplos más destacados de esta tradición constructiva en el entorno de la Vía de la Plata.

Sus dimensiones tampoco pasan desapercibidas. La estructura se extiende a lo largo de unos veinte metros, creando sobre nuestras cabezas una impresionante cubierta de madera de par y nudillo.

Pero reducirla a una simple techumbre sería casi una falta de respeto. Aquello es arquitectura. Es geometría. Es paciencia. Y, sobre todo, es el resultado del extraordinario conocimiento de aquellos maestros carpinteros capaces de transformar simples piezas de madera en un complejo rompecabezas tridimensional. En el centro, la sucesión de los nudillos forma el almizate, decorado con una compleja trama geométrica donde aparecen estrellas de ocho puntas y diferentes motivos de lazo. A su alrededor surgen molduras, dentellones, rosetas, arquillos, cadenetas y otros elementos ornamentales que convierten el conjunto en una auténtica filigrana.

Mientras lo contemplábamos, no podíamos evitar preguntarnos cómo sería posible diseñar algo así sin ordenadores, sin programas de cálculo y sin las herramientas modernas a las que estamos acostumbrados. La respuesta está, probablemente, en siglos de conocimiento transmitido de maestro a aprendiz. Y en unas manos capaces de entender la madera como si hablara.

¿Cómo se sostiene semejante prodigio sin una sola gota de pegamento moderno? La respuesta aguarda en un rincón del templo gracias a una delicada maqueta. Este pequeño modelo permite admirar las tripas del artesonado, esa estructura oculta que normalmente solo ven los pájaros o los fantasmas del sotabanco.

Al observar aquella reproducción entendimos mejor su complejidad constructiva. Las vigas, los pares y los diferentes elementos que componen la armadura suspendida sobre la nave del templo. Quizá por eso estos artesonados tienen algo de mágico. Desde abajo contemplamos la belleza de su cara visible, las estrellas, los lazos y las geometrías. Pero sobre ella se esconde todo un universo de ingeniería tradicional.

Nuestra mirada continuó hacia el presbiterio, donde también encontramos una espectacular cubierta de madera. La historia de esta parte del templo tiene además un capítulo especialmente interesante. La antigua armadura del presbiterio había desaparecido con el paso del tiempo y solo se conservaban algunos elementos de apoyo. Durante el proceso de restauración se decidió recuperar también este espacio mediante la construcción de una nueva armadura realizada con las técnicas tradicionales de la carpintería de armar. El resultado es un magnífico artesonado de planta cuadrada, resuelto mediante limas y una decoración geométrica de lazo de ocho, que culmina en un atractivo motivo central.

No se trataba simplemente de colocar un techo nuevo. Se trataba de recuperar un conocimiento. De volver a trabajar la madera siguiendo procedimientos que durante siglos habían dado forma a algunos de los techos más hermosos de nuestra arquitectura. Y contemplándolo desde abajo, cuesta imaginar que sea una obra realizada en pleno siglo XXI. Ese es quizá el mejor elogio que puede hacerse a quienes participaron en su construcción.

Pero si el artesonado es extraordinario, casi tanto como él lo es la historia de su recuperación. Durante años, esta magnífica obra sufrió un preocupante deterioro. Las humedades y el paso del tiempo amenazaban seriamente un patrimonio que parecía condenado a desaparecer lentamente. Sin embargo, los vecinos de Valcabado del Páramo decidieron que aquel cielo de madera merecía una segunda oportunidad. Se organizaron actividades, campañas de concienciación y diferentes iniciativas para conseguir los fondos necesarios. La implicación del pueblo, junto con el apoyo de instituciones y especialistas, permitió poner en marcha un complejo proceso de restauración que devolvió al artesonado su esplendor. La recuperación culminó oficialmente en 2024, después de varios años de trabajos en la cubierta, la armadura de la nave, el presbiterio y el pórtico. Una historia preciosa que demuestra que el patrimonio no se conserva únicamente con grandes discursos y que también se salva cuando un pueblo decide que aquello que heredó merece seguir formando parte de su futuro.

Nuestra visita a la iglesia de Santiago terminó como había comenzado: mirando hacia arriba y descubriendo que, sobre nuestras cabezas, alguien construyó un cielo. Uno que, afortunadamente, seguirá brillando durante muchos años en el pequeño pueblo de Valcabado del Páramo.

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

 https://es.wikipedia.org/wiki/Valcabado_del_P%C3%A1ramo

https://www.turismocastillayleon.com/es/patrimonio-cultura/ruta-artesonados-mudejares-via-plata

https://www.turismocastillayleon.com/es/patrimonio-cultura/iglesias-ermitas/iglesia-santiago-apostol-2e218

https://www.astorgadigital.com/valcabado-del-paramo-inaugura-su-restaurada-iglesia-parroquial-de-santiago-apostol/

https://www.researchgate.net/publication/385801003_La_iglesia_de_Santiago_Apostol_de_Valcabado_del_Paramo_Un_pequeno_pueblo_leones_salva_su_cielo_mudejar

https://visitasguiadascastillayleon.es/el-cielo-de-leon/

https://www.diariodeleon.es/cultura/230523/974556/cielo-valcabado-tenebroso.html

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9867024

https://www.puebloenpueblo.com/post/as%C3%AD-consigui%C3%B3-un-peque%C3%B1o-pueblo-leon%C3%A9s-salvar-su-cielo-mud%C3%A9jar

https://crowdfunding.hispanianostra.org/valcabado--mecenazgo-mudejar/1749

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