EL ECO DE NUESTROS PASOS: SIMANCAS, 37 AÑOS DESPUÉS.
Habían pasado nada menos que 37 años desde nuestra primera visita, cuandotodavía éramos apenas dos novios con los bolsillos llenos de futuro y las manos
entrelazadas con esa inocencia que solo da la juventud. En el 2021 hemos vuelto
y, aunque Simancas sigue conservando buena parte de aquella esencia, nosotros
ya no éramos aquellos dos jóvenes que la recorrieron en aquel tiempo. Algunos que
en su día nos acompañaban se han convertido en ausencias queridas, y nuestras
propias inquietudes han mutado: donde antes buscábamos la prisa del
descubrimiento, hoy paladeamos el susurro de la historia y el privilegio de
seguir caminándonos el uno junto al otro ¡Quizá por eso esta segunda visita
tuvo algo de viaje en el tiempo. Las piedras seguían allí, pero entre ellas se
colaba inevitablemente la nostalgia!
Y así, entre historia y recuerdos, comenzamos nuestro paseo junto al impresionante ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS, una fortaleza del siglo XV levantada por los Almirantes de Castilla, que en tiempos de Carlos I y, sobre todo, de Felipe II, se convirtió en uno de los grandes depósitos documentales de la Corona.
Rodeado por su foso, conserva ese aspecto de castillo inexpugnable que
parece querer proteger, todavía hoy, aquello que guarda en su interior: la
memoria de buena parte de nuestra historia.
Felipe II encargó a Juan de Herrera su transformación y en 1588 se aprobó el primer
reglamento de archivo de la Edad Moderna. Hoy sus fondos conservan
documentación de la Monarquía Hispánica y como los vistos en el ARCHIVO GENERAL DE INDIAS de Sevilla (enlace a nuestra publicación), forman parte del programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
Y no deja de ser curioso que nuestro paseo comenzara precisamente aquí:
nosotros regresábamos para recuperar recuerdos y el edificio lleva siglos
haciendo lo mismo con la historia de España.
Muy cerca encontramos el MONOLITO DEDICADO A FERNÁN GONZÁLEZ, colocado con
motivo del Milenario de Castilla en 1943. El conde castellano aparece ligado a
la historia de Simancas por la famosa batalla de 939, cuando
las tropas cristianas de Ramiro II derrotaron al ejército de Abderramán III. Una piedra que recuerda un acontecimiento
ocurrido hace más de mil años… mientras nosotros estábamos allí haciendo
nuestras propias cuentas con el tiempo.
Descendimos por la calle Archivo, desde donde obtuvimos una bonita
perspectiva de la fortaleza.
Nuestros pasos nos llevaron por la Calle del Hospital hasta topamos con el austero edificio del ANTIGUO HOSPITAL DEL SALVADOR, institución que durante siglos acogió a pobres, enfermos y peregrinos. No podía faltar aquí la referencia al Camino de Santiago de Madrid, que atraviesa Simancas Camino de Compostela.
Seguimos por la calle del Salvador, cuyo nombre recuerda al patrón de la
localidad y cuya festividad, el 6 de agosto, está vinculada a la conmemoración
de la victoria cristiana en la Batalla de Simancas
mencionada anteriormente. Un hito donde se
dice que hasta el sol sufrió un eclipse para ser testigo de la contienda.
Y enseguida apareció ante nosotros la IGLESIA
DE EL SALVADOR. El interior estaba cerrado, así que tuvimos que
conformarnos con contemplar su exterior, pero mereció la pena detenernos ante
sus muros.
El templo actual, construido fundamentalmente en el siglo XVI, combina
elementos góticos y renacentistas, aunque conserva una auténtica joya: su torre
románica del siglo XII, perteneciente a la iglesia anterior.
Precisamente una de nuestras fotografías recoge alguna de las ventanas de
esta torre, un pequeño detalle que nos permite viajar varios siglos atrás con
solo levantar la mirada.
La iglesia conserva en su interior interesantes obras de arte, entre
ellas un retablo mayor plateresco, otro dedicado a la Resurrección, una cruz
procesional de plata y el conocido relieve de la Piedad de Francisco de la
Maza, discípulo de Juan de
Juni ¡Otra visita que queda pendiente para una próxima ocasión! Porque,
como siempre decimos, un buen viaje nunca debería terminar con todos los
deberes hechos.
El paseo nos condujo de forma natural a la PLAZA MAYOR, centro de
la vida de Simancas, donde encontramos el Ayuntamiento, las construcciones
civiles tradicionales y su característico templete de música que parece esperar
siempre el acorde de una verbena lejana.
En este entorno, la nostalgia y el humor se dieron la mano al fotografiar
dos curiosos letreros comerciales: el de una carnicería y una pescadería. Porque
viajar no consiste únicamente en buscar grandes monumentos, sino también elementos
raros o hermosos.
Desde la plaza nos dirigimos al MIRADOR DE SIMANCAS.Y allí el paisaje nos obligó a detenernos. El Pisuerga se extendía ante nosotros y, abajo, aparecía el magnífico PUENTE DE SIMANCAS, protagonista de las fotografías que tomamos desde este lugar.
Aunque se creía romano, el puente actual tiene origen medieval y ha
sufrido numerosas reformas a lo largo de los siglos. Sus diecisiete arcos,
diferentes entre sí, son testigos de esa larga historia y atraviesan el Pisuerga como una enorme costura
de piedra entre las dos orillas.
Pero quizá lo más interesante del mirador sean los MONOLITOS CONMEMORATIVOS que encontramos allí, dedicados a distintos episodios de la historia de Simancas: desde los remotos orígenes representados por el MONUMENTO NEOLÍTICO DE LOS ZUMACALES, hasta LA BATALLA DE SIMANCAS, los PRIVILEGIOS DE ENRIQUE IV DE CASTILLA, la creación del ARCHIVO GENERAL y los acontecimientos de la GUERRA DE LA INDEPENDENCIA. Un auténtico resumen de la historia local convertido en preciosas obras de arte que os fuimos mostrando en la publicación.
Retomando la deriva por el entramado urbano, las calles de Simancas nos fueron regalando fachadas cargadas de detalles. Nos asaltaron arquitecturas tradicionales donde descubrimos sorpresas como una pequeña pila de agua bendita o vetustos blasones solariegos que pregonan antiguos linajes. En otras esquinas, los aleros y aparejos de ladrillo nos trajeron el susurro del arte mudéjar.
Otro de los letreros que encontramos nos hablaba de las PUERTAS
MENORES DE LA ANTIGUA MURALLA. Hoy apenas quedan algunos vestigios, pero
ayudan a imaginar aquella Simancas amurallada en la que cerrar las puertas al
caer la noche significaba proteger todo un pequeño mundo.
Y precisamente junto a lo que parecen restos de muralla, encontramos uno
de los símbolos más conocidos de Simancas: el MONUMENTO DE LAS
SIETE DONCELLAS. La escultura en bronce recuerda una antigua leyenda
según la cual el reino de León debía entregar cien doncellas como tributo al
califa Abderramán II, siete de ellas procedentes de Simancas. Para evitar ser
llevadas ante el califa, estas decidieron cortarse las manos. De ahí
procedería, según la tradición, el nombre de Simancas: “siete mancas”. Y esas
manos aparecen precisamente en el escudo de la localidad.
Nuestro recorrido terminó junto al recuerdo de otra de las antiguas
entradas de la villa: la PUERTA DEL ARCO DE MIRAVETE, que formaba parte
de la muralla y fue derribada en 1852. Ya no podemos contemplarla. Pero un
sencillo cartel nos permite imaginarla conectando la villa fortificada con los
caminos que se perdían en la meseta.
Simancas nos dejó una pequeña lección. El pasado se guarda en archivos, en piedras, en monumentos y en leyendas. Pero también se guarda en nuestros recuerdos de hace 37 años, cuando decidimos empezar a caminar juntos.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN HA SIDO RECOGIDA DE LOS
SIGUIENTES ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo_General_de_Simancas
https://aytosimancas.es/10-archivo/
https://aytosimancas.es/iglesia-parroquial-el-salvador/
VISITA OTROS
SORPRENDENTES LUGARES DE LA PROVINCIA DE VALLADOLID EN EL ENLACE.














































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