SANTA MARTA DE TERA


La pequeña localidad zamorana de Santa Marta de Tera, pertenece al municipio de Camarzana de Tera, se halla situada en la ruta que desde BENAVENTE se encamina en dirección oeste hacia Orense. Es la población donde termina una de las etapas del Camino Sanabrés a Santiago, un ramal secundario que, partiendo de GRANJA DE MORERUELA, llega a Santiago a través de VERÍN y OURENSE como alternativa o atajo desde la Vía de la Plata.


Este pequeño pueblo, perteneciente a la comarca de Benavente y Los Valles, es conocido por el monumento que se encuentra en su plaza Mayor, la  iglesia románica de Santa Marta de Tera, construida a finales del siglo XI. Su visita es frecuentada tanto por turistas como por peregrinos que realizan el Camino de Santiago. La iglesia, junto con el palacio que está al lado, han sido recientemente restaurados.


El templo es un bello oratorio de planta de cruz latina y cabecera recta, que resulta excepcional en el estilo románico de la región, se cree que este templo sigue el trazado de otro más antiguo, mozárabe.

Todo el contorno de su cubierta  está salvaguardado sostenido por bellos canecillos algunos de proa y otros representativos.











 En su portada se puede ver una interesante iconografía con dos figuras en alto relieve, una de ellas de Santiago Apóstol, lo que asocia este templo a los que señalizan el Camino a Santiago, sobre todo por las correspondencias que se encuentran con iglesias como la de SAN ISIDORO DE LEÓN (Primera iglesia románica que se levantó en el Reino de León siguiendo las modernas corrientes de este estilo.) SAN MARTÍN DE FRÓMISTA, (Emparentada con las corrientes románicas jaquesas, que representa la plenitud del modelo Jaqués).


Desde las primeras décadas del siglo X es de suponer que todo el territorio norte zamorano vivió la explosión del fenómeno cenobítico promovido desde la mitra de Astorga por obispos de la importancia de San Fortis o San Genadio, sin embargo, no es hasta finales de siglo, concretamente el año 979, cuando aparece la primera mención documental contrastada de Santa Marta de Tera.


A finales del siglo XI la comunidad de Santa Marta de Tera sería exclaustrada, quedando no obstante tanto su solar como sus posesiones bajo el dominio y gestión del obispado de Astorga que, lejos de descuidarla, acometería numerosas inversiones, entre otras, la construcción en 1550 del bonito palacete que hoy se aprecia anexo a la iglesia mandado levantar por el Obispo Acuña que fue profundamente rehecha durante el siglo XX.



PONTIFICE JULIO III

REY CARLOS I


El templo es el más antiguo de los románicos de la provincia de Zamora, y uno de los más arcaicos del románico nacional.

En origen era el templo de una primitiva abadía de canónigos regulares fundado por Alfonso VI en el año 1085, del que no queda nada, siendo colegiata hasta en siglo XVI. Ya en el XII un incendio destruyó parte de la nave que fue rehecha. En origen parece ser que hubo una torre-nártex a los pies del templo, desaparecida e incluida en el palacio renacentista del XVI que se adosó a los pies del oratorio, es lo único que rompe su dominante estilo Románico y que impide tener una vista exterior de la portada medieval, hoy solapada por las dependencias del palacio anexo.
Erigida en magnífica sillería de pizarra más el uso de la arenisca, más maleable, que se redujo solo a la escultura, en la que se percibe  dos manos de  distintos maestros. 



Presenta planta de cruz latina conformada por una única nave de tres tramos, un crucero marcado tanto en alzado como en planta culminado en un cimborrio y una profunda cabecera cubierta con bóveda de cañón y rematada mediante testero recto siguiendo la más pura tradición prerrománica gallega, asturiana y leonesa.


Cuenta el templo con tres portadas. Una al lado sur de la nave, otra en la fachada oeste del brazo norte del transepto y la tercera en el hastial occidental, integrada en el palacio renacentista mencionado.






La más elaborada de las tres es la del lado sur.
 A ambos lados de esta portada, en las enjutas, se recolocaron ambas imágenes escultóricas.


 La del lado izquierdo  representa a Santiago peregrino y es una de las más difundidas estampas del Santo, en parte porque fue modelo para el motivo decorativo de la moneda de cinco pesetas de 1993,  año Santo Jacobeo. Es la representación de Santiago más antigua de España.



La del lado opuesto es de otro apóstol, tal vez San Pablo, llamado el «Apóstol de los gentiles», el «Apóstol de las naciones», o simplemente «el Apóstol»; pero no está claro, pues no conserva ningún atributo que lo justifique. Para otros seria San Juan lo que identificaría los dos templos cristianos de peregrinación, Roma y Compostela. Ambas son del XII.


La portada del brazo norte del crucero, que probablemente daría acceso a un claustro desaparecido, es mucho más sencilla y también luce una figura -muy deteriorada, , presenta un sencillo vano de medio punto trasdosado por un guardapolvo taqueado.


  En la enjuta derecha (sur) se encastró una figura humana con la cabeza mutilada, 


identificable con San Judas Tadeo,


 gracias a los restos de una inscripción incisa en su filacteria:
IVDAS FRATER SIMÓN

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 Fue declarada Monumento Histórico Artístico en el año 1931.

Además de por la citada tradición jacobea, Santa Marta de Tera ha ganado mayor relevancia desde hace unas pocas décadas tras darse a conocer su fenómeno de la luz equinoccial, por el cual, dos días del año, en el equinoccios de primavera y otoño, la luz penetra por un óculo de su cabecera incidiendo directamente sobre el capitel izquierdo de la misma; un acontecimiento que cada año concentra mayor número de visitantes.




A pesar de que su estado de conservación es bastante bueno, persisten las dudas sobre lo que realmente representa. La teoría más conocida sostiene que se trata del alma de Santa Marta que, desnuda y desprovista de toda atadura material, asciende a los cielos en una almendra mística sujetada por dos ángeles. 
Hay quién piensa que en realidad no se trata de Santa Marta, sino del alma de cualquier cristiano sincero, para recordar a todos los fieles cual es el camino por el que se entra en el Reino de los Cielos.



Dicha figura, que lamentablemente ha perdido los brazos, podría también simbolizar según diferentes especialistas la Ascensión de Cristo, ya que en sus pies se aprecian unas sospechosas marcas que perfectamente podrían hacer referencia a los agujeros de los clavos de la Pasión.


 Sin duda lo más característico del mismo es su cabecera plana decorada con una galería de tres vanos compuestos por una arquivolta de medio punto dovelada apeada en sus correspondientes capiteles, columnillas y basas subrayada por una moldura de ajedrezado jaqués y decorada con otra que continua los ábacos de los capiteles.


Por la nave y los brazos del crucero corren hasta cuatro líneas de moldura con ajedrezado jaqués, que se entrecruzan con ventanales aspillerados y vanos al estilo de los del frontal componiendo una equilibrada estructura arquitectónica de varios volúmenes, un poco al modo de lo visto en el templo visigótico de SAN PEDRO DE LA NAVE.



En el exterior de su altar cuadrado se puede admirar uno de los capiteles más destacados del templo, el de la Epifanía, aunque se encuentra en bastante mal estado.



Obra también de este maestro más depurado son los capiteles del interior del santuario. 




 Y aderezos de sus columnas exteriores  






Y del ventanal interior del muro del testero, presentando uno de ellos una particular plasmación del tema del Sacrificio de Isaac en la que Abraham sacrifica con un cuchillo a un cordero de mullidas lanas que le presenta un ángel.



En la cesta opuesta del mismo ventanal se aprecia una figura central coronada y portando un libro junto a otro personaje también coronado y dos músicos tañendo respectivamente un laúd y un salterio. Tiende a interpretarse esta escena con el Rey David junto a Saúl, un tema representado también en la Puerta del Cordero de San Isidoro de León.



El resto de capiteles del interior, tanto los vegetales como los figurados, denotan ya una factura mucho menos depurada, pudiendo apreciarse mascarones, un caballero ante dos personajes de los que uno de ellos parece mesarse la barba o, quizás rogar con sus manos juntas.



La mano del ya referido maestro de mayor categoría vuelve a manifestarse de nuevo al exterior del muro del testero, pudiendo ser obra suya la cesta en la que unos mascarones de aspecto felino regurgitan unos carnosos tallos que acaban entrelazándose entre sí, un motivo también recurrente en San Isidoro de León.





Muy estimable es también pese a su notable erosión el conocido capitel de la Adoración de los Magos, aunque por su desgaste resulta difícil discernir si se trata de los propios Magos o de la Adoración de los pastores. En la cara principal de la cesta se aprecia la efigie de la Virgen con el Niño, ocupando el resto de personajes las dos caras laterales entre hojas de remate abultado.





Destacan la imagen de Santa Marta, y un atractivo pulpito, o el museo del Palacio de los Obispos.

ESCULTURA DE SANTA MARTA

PULPITO
ALACENA
MUSEO













Sepulcros antropomorfos




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