PASEANDO POR PEDRAZA. UN VIAJE A LA EDAD MEDIA; ENTRE MURALLAS, HISTORIA Y LEYENDAS










Hay pueblos que se visitan y otros que parecen contarnos una historia mientras caminamos por ellos. Pedraza pertenece, sin duda, a los segundos.

Hoy os proponemos recorrer uno de los pueblos medievales mejor conservados de España. Pedraza, en la provincia de Segovia, nos recibe tras sus murallas con la misma tranquilidad que ha mantenido durante siglos. Declarada Conjunto Histórico en 1951 e incorporada a la asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, esta villa parece haberse detenido en el tiempo.

Nada más llegar, da la sensación de que dejamos atrás el presente para adentrarnos en otro siglo. Lo mejor es olvidarnos del reloj y recorrer sus calles sin prisas.

Nuestro paseo comienza atravesando la Puerta de la Villa, el único acceso al recinto amurallado desde hace siglos.

Sus orígenes se remontan al siglo XI, aunque fue reconstruida en el siglo XVI por los Fernández de Velasco, señores de Pedraza., cuyo escudo todavía preside la entrada.

Junto a la puerta de acceso se encuentra uno de los lugares más sorprendentes de Pedraza: la antigua cárcel medieval. Cuesta imaginar que, hasta no hace tanto, estos enormes portones de madera se cerraban cada noche. Una vez clausurados, nadie podía entrar ni salir de Pedraza hasta el amanecer, salvo en casos de extrema necesidad y siempre con la autorización del carcelero.


El edificio contaba con dos niveles de mazmorras, destinados a presos según la gravedad de sus delitos. En el piso superior eran confinados los delincuentes considerados menos peligrosos. Al caer la noche, los presos eran obligados a tumbarse sobre un largo banco de madera corrido, cubierto apenas con paja. Para impedir cualquier movimiento, se les colocaban cepos en los tobillos y grilletes alrededor del cuello, quedando prácticamente inmovilizados durante las horas de descanso.

Incluso algo tan cotidiano como hacer sus necesidades se convertía en una experiencia degradante. Los presos debían hacerlo a través de agujeros practicados en las paredes y en el suelo. Los residuos caían hacia el exterior de la muralla y eran posteriormente recogidos por el carcelero, que los vendía como abono. En otros casos, los desechos atravesaban los agujeros del suelo y terminaban cayendo directamente sobre las celdas situadas en el nivel inferior.

En ellas eran encerrados los condenados por delitos más graves. El acceso se realizaba mediante una abertura por la que los presos eran arrojados al interior, pudiendo sufrir graves lesiones antes incluso de comenzar su cautiverio. Allí abajo, la oscuridad, la humedad, la falta de higiene y las infecciones convertían la estancia en una auténtica lucha por sobrevivir.

Pero había algo todavía más terrible.

Los excrementos procedentes de las celdas superiores caían directamente sobre los presos encerrados en los calabozos inferiores. Una circunstancia que ayuda a comprender hasta qué punto las condiciones de esta prisión podían llegar a ser inhumanas.

De hecho, cuando el edificio fue restaurado en el siglo XX, los trabajos sacaron a la luz un testimonio estremecedor de aquel pasado: en el sótano apareció una considerable capa de excrementos acumulados durante años, entre los que se encontraron restos humanos.

Cárcel de la villa.

En la parte interior de esta puerta de entrada a la villa podemos ver en la clave del arco, los escudos de los Fernández de Velasco y el de la Comunidad de Villa y Tierra, sobre ellas una inscripción que dice: "Esta obra se hizo a costa de Villa e Tierra". En el escudo de la Villa vemos la inscripción con el año 1577.

Escudos de los Fernández de Velasco y de Comunidad de Villa y Tierra

Una vez atravesada la Puerta de la Villa, os encontraréis en una pequeña plazoleta donde confluyen las tres vías principales de Pedraza. 

Frente a vosotros se abre la Calle Real, el eje histórico de la villa, que conduce hasta la Plaza Mayor. A la derecha parte la calle Calzada, camino de la iglesia de Santa María y del castillo, mientras que a la izquierda la calle de las Cuestas se dirige hacia la zona del ábside de la antigua iglesia de San Juan.

Calle Calzada

Calle de las Cuestas

Al cruzar este arco de piedra sentimos que estamos entrando en un auténtico escenario medieval.

Una vez dentro, lo mejor que podemos hacer es caminar sin rumbo fijo. Pedraza invita a levantar la vista constantemente para descubrir antiguas casonas de piedra, balcones de hierro forjado, escudos nobiliarios y pequeños rincones llenos de encanto.


Antes de recorrer la Calle Real, os recomendamos desviaros unos metros por la calle Procuradores.






Ahí se encuentra el antiguo Fielato de Carnes, desde donde se controlaba la entrada de mercancías a la villa, pesándolas y cobrando los correspondientes impuestos o derechos de peaje. Si os fijáis en la parte superior de la fachada, todavía se conserva una antigua inscripción realizada con cal, testimonio de su pasado administrativo.


Durante los siglos XVI y XVII la villa vivió su mayor época de esplendor gracias al comercio de la lana de las ovejas merinas y a la fabricación de tejidos de gran calidad, que llegaron a competir con los mejores de Europa. Aquella prosperidad quedó reflejada en las elegantes viviendas que todavía hoy admiramos mientras paseamos. Es uno de esos lugares donde cada calle parece contar una historia.

Casa de los Pérez de la Torre.

Casa blasonada de los Herreras, en la plaza de Granados. posteriormente Antiguas Escuelas.

Sin apenas darnos cuenta desembocamos en la Plaza Mayor, probablemente el rincón más emblemático de Pedraza.

Tiene forma irregular rodeada de casonas y palacios con grandes blasones, desde el siglo XVI se utiliza también como plaza de toros, las familias nobles gozaban de los festejos desde los balcones de sus casas. 

Allí se encuentra el ayuntamiento, en la parte derecha de la fachada del edificio encontramos un pasadizo que nos conduce a la plaza del Ábside, en donde podemos contemplar el ábside románico de la iglesia de san Juan.


En el lado occidental de la plaza, haciendo esquina con la calle Real, encontramos la Casa del Marqués de la Floresta. Edificio construido en el siglo XVI.

Rodeada de soportales castellanos y edificios de piedra perfectamente conservados, invita a detenernos unos minutos para disfrutar del ambiente. Resulta fácil imaginar los antiguos mercados, las reuniones de vecinos o las celebraciones que durante siglos llenaron este espacio de vida.

Durante nuestra visita, este emblemático espacio estaba preparado para el rodaje de una serie que comenzaría en los días siguientes. Aunque intentamos descubrir algún detalle sobre la producción, el equipo guardó el secreto con total discreción, dejándonos con la intriga.

El montaje cinematográfico restaba parte del encanto habitual de la plaza, ya que los puestos instalados aparecían cubiertos de lonas, por el suspense y las lluvias intermitentes de esos días.

Resultaba inevitable imaginar lo mucho que habría ganado el conjunto si hubieran permanecido descubiertos, mostrando sus mercancías y recreando el ambiente de una auténtica feria medieval. Sin duda, esa imagen habría realzado aún más la belleza y el carácter histórico de uno de los rincones más representativos de Pedraza.


Casa Taberna. Catering de Samanta Vallejo Nájera.

No es de extrañar que en este municipio se rodaran gran parte de películas y series. (Rodajes en Pedraza)

Muy cerca encontramos la iglesia de San Juan, un templo de origen románico que fue ampliado posteriormente con elementos barrocos. Su sobria arquitectura encaja perfectamente con el carácter medieval de la villa y merece una breve parada antes de continuar el recorrido.

Regresamos ahora a la Calle Real, auténtica columna vertebral de Pedraza. Paseando por sus calles empedradas, que han conservado su trazado medieval durante siglos, descubriréis algunas de las casas señoriales más representativas de la localidad.

Todas las calles de la villa están empedradas, y es una auténtica maravilla pasear por ellas y comprobar cómo Pedraza ha sabido conservar, durante siglos, ese encanto medieval que la hace tan especial. Cada rincón parece transportarnos a otra época, manteniendo una estética preciosa y muy cuidada.

Eso sí, quizá se podría mejorar un poquito la accesibilidad con algún pequeño recorrido, quizás a los lados del empedrado, más cómodo para quienes, como es mi caso, nos desplazamos en silla de ruedas. Y, puestos a reconocer su encanto, también es maravilloso poder disfrutar de este conjunto histórico sin el cableado eléctrico que, por desgracia, todavía aparece en muchos pueblos medievales restaurados y rompe un poquito la magia del paisaje.

Uno de los edificios que más llama la atención es la Casa de Pilatos, situada en la esquina con la calle Cordovilla. Este palacio del siglo XVI perteneció a la familia Ladrón de Guevara.

Uno de cuyos miembros, Juan Ladrón de Guevara, fue regidor de la villa. Su elemento más característico es el elegante balcón esquinero, uno de los más fotografiados de Pedraza.

Junto a la Casa de Pilatos encontraréis un pequeño pasadizo que os llevará hasta la Plaza del Ábside, un rincón especialmente tranquilo donde se conserva el ábside románico de la antigua iglesia de San Juan. 

Muy cerca se alza un edificio singular conocido como el Balcón Verde. Curiosamente, el inmueble apenas consta de un balcón al que solo se puede acceder desde el exterior, en la Plaza Mayor. 

La tradición cuenta que perteneció a don Antonio Pérez de la Torre y Zúñiga, quien, al no disponer de balcón en su vivienda de la Calle Real, obtuvo el privilegio de construir este para contemplar cómodamente los festejos de la villa. Todavía puede leerse la inscripción que recuerda este curioso episodio.

Frente a la Plaza del Ábside se abre la Plaza del Ganado.

Plaza del Ganado

También conocida como La Lonja o Las Carnicerías, uno de los espacios con mayor sabor medieval de Pedraza y lugar ideal para disfrutar de la tranquilidad que caracteriza a la villa.



Se trata de un espacio cerrado con rejas, conocido como las Carnicerías, que pudo servir como Lonja. 

Hoy sirve de museo abierto, en donde se pueden contemplar restos arqueológicos encontrados en la Villa.



Desde aquí podéis continuar por la calle de la Olma, que enlaza con la calle Mayor, camino del castillo. Durante el recorrido dejaréis atrás la torre de la antigua iglesia de San Juan y seguiréis contemplando numerosas casas solariegas que recuerdan el esplendor alcanzado por Pedraza entre los siglos XVI y XVIII.

Al llegar a la calle Calzada, muy cerca del castillo, encontraréis los restos de la antigua iglesia románica de Santa María. 

iglesia de Santa María

Fue uno de los templos más importantes de la villa, donde los duques de Frías celebraban sus ceremonias religiosas. Incluso el entonces príncipe, que más tarde sería el rey Carlos IV, asistió aquí a misa en 1762. Años después, el edificio fue adquirido por el pintor Ignacio Zuloaga, quien mostró un gran interés por conservar parte del patrimonio de Pedraza. Aunque hoy se encuentra muy deteriorado, todavía permite imaginar la importancia que tuvo en el pasado.

Iniciamos ahora el regreso descendiendo por la calle Calzada, donde continuaremos admirando antiguas casonas de piedra. 

Muy cerca de la calle Procuradores se encuentra la antigua iglesia de Santo Domingo, un edificio que actualmente alberga la sede de la Fundación Villa de Pedraza.

Nuestro paseo por la calle Calzada termina en el castillo de Pedraza, una imponente fortaleza cuyos orígenes se remontan al siglo XIII.

Situado sobre un promontorio rocoso y protegido por profundos desniveles naturales, fue ampliado durante los siglos XV y XVI hasta convertirse en una fortaleza prácticamente inexpugnable.


Entre sus muros vivieron algunos episodios sorprendentes de la historia europea. Aquí permanecieron retenidos durante dos años los hijos del rey Francisco I de Francia, entregados como rehenes al emperador Carlos V tras la derrota francesa en la batalla de Pavía. Recuperaron la libertad en 1530, después de la llamada Paz de las Damas.

Mucho más tarde, en 1926, el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo y emprendió una importante restauración, instalando además su estudio. Hoy todavía puede visitarse una colección dedicada a su obra.

En 2024 el castillo inició una nueva etapa al ser adquirido por la sociedad Teatrópolis, formada por los actores Santiago Segura y José Mota, junto al productor Luis Álvarez. Sus nuevos propietarios impulsan un ambicioso proyecto para convertir la fortaleza en un referente cultural, ampliando las visitas y acogiendo exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y otros eventos que contribuyen a dar nueva vida a este histórico monumento.

Como ocurre en muchas villas medievales, Pedraza también guarda historias que se mueven entre la realidad y la leyenda.

La más conocida narra el trágico amor entre Elvira y Roberto. Según la tradición, el conde del castillo, esposo de Elvira, mandó ejecutar al joven colocándole sobre la cabeza una corona de hierro al rojo vivo. Poco después, incapaz de soportar la pérdida, Elvira decidió acabar con su vida. Hay quien asegura que, en determinadas noches, todavía pueden verse dos figuras recorriendo los alrededores del castillo envueltas en un halo de fuego.

Otra figura inseparable de Pedraza es la del Tuerto de Pirón, el célebre bandolero castellano que durante el siglo XIX sembró el temor en los caminos de la comarca. La villa marcaba el límite norte de su territorio y todavía hoy su nombre sigue muy presente en las historias populares.


Para completar la visita, podéis acercaros fuera del recinto amurallado, hasta el aparcamiento conocido como La Florida. Allí se encuentra la antigua ermita de San Pedro, documentada desde el año 1247. Tras perder su función religiosa, fue vendida por el obispado a doña Margarita Cabestany, quien la transformó en vivienda respetando parte de su estructura original. Aunque su portada occidental ha sido profundamente modificada, este edificio constituye uno de los testimonios más antiguos del patrimonio histórico de Pedraza.

 

Cerca de la población podemos ver el acueducto, construido para llevar el agua desde el manantial "Madre del agua", hasta la "Fuente del Caño". 

En el barrio del Arrabal, donde se puede ver la antigua iglesia de san Miguel o ermita de Nuestra Señora de Carrascal, y la conocida como "Casa del Águila", Centro de Interpretación del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama.

Una parte de la antigua muralla medieval ha sido rehabilitada, permitiéndonos descubrir uno de los elementos más singulares de la fortificación: esta torre de 15 metros de altura, en cuyo interior se conserva un espacio diáfano que pudo haber sido utilizado como pozo de nieve.

Sin embargo, durante los periodos de asedio, este lugar habría desempeñado además una función esencial para la Villa, al servir como aljibe para almacenar agua y garantizar así el abastecimiento de sus habitantes.

A escasos metros de aquí comienza un agradable paseo que nos aleja poco a poco de las murallas y nos regala unas magníficas vistas sobre el maravilloso paisaje natural que rodea la Villa.

Pozo de las Hontadillas.

Mirador sobre el Pozo de las Hontanillas


Pocas localidades conservan con tanta autenticidad el ambiente de una villa medieval. Sus calles empedradas, sus casas señoriales, la tranquilidad que se respira en cada rincón y las historias que esconden sus muros convierten la visita en una experiencia difícil de olvidar. 

Pedraza no es solo uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León; es un lugar para recorrer despacio, disfrutar con los cinco sentidos y dejar que la historia nos acompañe a cada paso.

INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedraza_(Segovia)

https://www.terranostrum.es/turismo/un-paseo-por-la-villa-medieval-de-pedraza

https://www.pedraza.es/turismo

https://lospueblosmasbonitosdeespana.org/pueblos/pedraza

https://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/pedraza.html

https://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2020/06/07/villa-de-pedraza-segovia-preciosa-villa-medieval-declarada-conjunto-monumental


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