Íbamos recorriendo las tranquilas carreteras de la
comarca de Pedraza cuando, de repente, apareció ante nosotros una iglesia
completamente aislada, rodeada de campos, fresnos y encinas. No había un pueblo
a su alrededor ni un casco urbano que anunciara su presencia. Solo el templo,
el silencio y esa sensación de haber descubierto uno de esos rincones que
todavía conservan toda su autenticidad.
Y, como suele ocurrir en estos casos, no pudimos evitar detener el coche.
Nos encontrábamos ante una de las iglesias románicas más interesantes y menos conocidas de la provincia de Segovia. No en vano fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 2000 y, después de contemplarla durante unos minutos, resulta fácil entender por qué.
Un templo en mitad del paisaje
Aunque pertenece al municipio de Orejana, en realidad
este no es un pueblo como tal, sino un antiguo concejo formado por cinco pequeños
barrios: Orejanilla, La Alameda, El Arenal, Sanchopedro y La Revilla.
La iglesia se levanta a unos quinientos metros de este
último, junto al cementerio municipal, en un entorno donde solo se escucha el
viento y el canto de los pájaros. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece
haberse detenido.
Antes incluso de acercarnos al pórtico, ya llaman la
atención las antiguas cruces de piedra que rodean el recinto. Están fechadas en
1777 y aportan aún más carácter a este rincón tan especial.
Más de ocho siglos de historia
La iglesia fue construida entre los siglos XII y XIII
y todavía conserva buena parte de su estructura románica original.
Como muchos edificios históricos, fue adaptándose a
las necesidades de cada época. Entre los siglos XVI y XVII se reformó el
interior, mientras que en el XVIII se levantó la torre y se cerró la galería
porticada para convertirla en una nueva nave.
Afortunadamente, en la restauración realizada en 1983
se recuperó la configuración original del pórtico, reabriendo los arcos que
habían permanecido cerrados durante casi dos siglos. Gracias a ello hoy podemos
admirar uno de los conjuntos escultóricos románicos más completos de Segovia.
Un pórtico que invita a detenerse
Si hay algo que hace realmente especial a esta iglesia es su extraordinaria galería porticada.
No es de esos lugares que se contemplan en un minuto. Cuanto más despacio se observa, más detalles aparecen.
En el lado sur se alinean ocho arcos sostenidos por columnas cuyos capiteles parecen contar historias diferentes.
Escenas de la Crucifixión, el Pantocrátor, caballeros medievales, leones, aves fantásticas, criaturas mitológicas, figuras humanas y una delicada decoración vegetal convierten cada piedra en una pequeña obra de arte.
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| Tetramorfos |
Nos llamó especialmente la atención una sencilla
inscripción grabada en una de las jambas de la puerta: "MARTINVS".
Los expertos creen que podría tratarse de la firma del maestro que dirigió la
construcción del templo, un detalle muy poco frecuente en la arquitectura
románica.
Así como los alquerques, tan típico en las iglesias románicas que se visualizan entre sus arcos.
La galería continúa por el lado oeste con otros cuatro arcos decorados con las inconfundibles arquivoltas en zigzag o dientes de sierra, tan características del románico segoviano. Basta levantar la vista para descubrir nuevos animales fantásticos, felinos, sirenas-ave y todo un repertorio escultórico digno de contemplarse sin prisas.
El misterio del "Apostolado Manco"
Entre todos los detalles del pórtico hay uno que suele
despertar la curiosidad de quien lo visita.
Se trata de una arquivolta formada por once bustos
humanos situados bajo pequeños arquillos de medio punto y presididos por
una figura central con los brazos adelantados.
Esta composición recibe el nombre de "Apostolado
Manco" y, aunque tradicionalmente se interpreta como una
representación de los apóstoles sin Judas Iscariote, todavía hoy sigue
despertando preguntas entre los especialistas.
Es uno de esos pequeños misterios que hacen aún más
interesante la visita.
Lo más habitual es encontrar la iglesia cerrada, ya
que continúa siendo un templo parroquial y no dispone de un horario turístico
regular.
Pero, sinceramente, eso no supone ninguna decepción.
Toda la belleza del edificio está en su exterior. El
pórtico, los capiteles, las arquivoltas, las cruces de piedra y el paisaje que
lo rodea hacen que la visita merezca completamente la pena.
Además, tiene algo difícil de explicar: esa
tranquilidad que solo se encuentra en lugares poco conocidos, donde apenas
llegan visitantes y donde todavía es posible disfrutar del patrimonio sin
prisas.
Nuestra impresión
La Iglesia de San Juan Bautista de Orejana fue una de
esas paradas inesperadas que terminan convirtiéndose en uno de los mejores
recuerdos del viaje.
No es un monumento espectacular por su tamaño, ni uno
de esos lugares que aparecen constantemente en las redes sociales. Su encanto
está precisamente en todo lo contrario: en su aislamiento, en el silencio que
la rodea y en la extraordinaria riqueza artística de su pórtico románico.
Si estáis recorriendo la provincia de Segovia o
visitando la zona de Pedraza, os recomendamos desviaros unos minutos. A veces
basta una pequeña parada en la carretera para descubrir auténticas joyas como
esta.
INFORMACIÓN RECOGIDA
DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Juan_Bautista_(Orejana)
https://www.terranostrum.es/turismo/iglesia-de-san-juan-bautista-orejana
https://arteviajero.com/articulos/iglesia-de-san-juan-bautista-orejana/
https://www.segoviaturismo.es/actividades/iglesia-romanica-de-san-juan-bautista
https://www.arteguias.com/monumentos/iglesia-san-juan-bautista-orejana.htm
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